Chile Colonial

Espadas y Viticultura en el Reino de Chile

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El presente es un breve artículo expuesto en el VIII Seminario Chileno Argentino de Historia y Ciencias Sociales, realizado entre el 23 al 24 de Abril de 2009 en las dependencias de la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez, siendo su autor el Director Académico del Centro Medieval y Renacentista de Chile.

 

Un resumen general del Articulo nos aproxima a la vida del Chile colonial, la producción de vinos y el porte de las espadas durante la vida cotidiana del Chile colonial, Tomando como premisas que tanto el vino como las espadas son agentes civilizadores de occidente, alguna vez fueron las conquistas de Roma las que impusieron a costa de espadas y vino la civilización en Europa y luego la Corona Española y las guerras de conquista hicieron lo mismo en nuestro territorio.

 

Además el Articulo hace presente a través de la demostración de documentación fidedigna la utilización de la espada en territorio chileno, tanto para la guerra de conquista, de Arauco, como en la vida cotidiana como símbolo de Status. Además para terminar, se está trabajando para en un próximo artículo incluir los datos de DUELOS en Chile y otras informaciones que atañen al tipo de esgrima utilizado en el Chile colonial.

 

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Abate Juan Ignacio Molina, el primer científico de Chile

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Abate MolinaHijo de Agustín Molina y Francisca González Bruna, Juan Ignacio Molina, cronista jesuita, nació en junio de 1740 en la villa de San Agustín de Talca, tierras de Huaraculén, cerca de Linares.
A la edad de quince años decide ingresar a la orden Jesuita. La Compañía lo traslada al Noviciado San Francisco de Borja en Santiago (hoy la Iglesia de San Vicente en la Alameda, entre las calles Lord Cochrane y Dieciocho). Luego de dos años en los claustros de rigor, a los 17 años viaja a Bucalemu para iniciar estudios de humanidades clásicas.
A los 24 años lo destinan al colegio Jesuita en Talca, iniciándose en el magisterio escolar. Su dedicación docente dura sólo un par de años, porque la Compañía convencida de su talento, lo inicia en los estudios de Teología.
El Abate quedó huérfano de padre a los siete años de edad y desde el lugar de estudios los encuentros con la familia fueron cada vez más distantes. Los brazos de la recién fundada misión jesuítica de la región del Maule fueron los elegidos para entregarle la fortaleza y carga valórica de quienes hollaban la senda trazada por San Ignacio de Loyola, Francisco Javier de Jaso y de Azpilcueta y que persiste hasta el día de hoy.
En 1757, Molina -quien ya se destacaba por sus dotes intelectuales a pesar de sus diecisiete años de edad- fue nombrado catedrático y bibliotecario de la casa grande de la Compañía de Jesús en Santiago. Su educación había sido prolija para la época, ya que dominaba varios idiomas.
En agosto de 1767, cuando aún era un "hermano estudiante" debió partir al exilio, junto a los demás miembros de la orden, expulsados por disposición de Carlos III.

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